lunes 23 de noviembre de 2009

Suicidios adolescentes


Es la primera vez que me motiva escribir el espanto. En la mayoría de los países desarrollados, el suicidio de adolescentes constituye la segunda causa principal de muerte, después de los accidentes.

Investigué, leí artículos y no pude salir del asombro. La imagen de la arena escurriéndose entre los dedos la asocio a cómo se nos escapan, a padres y educadores, los problemas que adolecen nuestros niños y jóvenes hoy.

Unos días atrás, un adolescente de 14 años, de una pequeña localidad de la provincia de Neuquén, en el sur de la Argentina, se disparó un tiro en el pecho. Lo hizo, frente a una profesora y un preceptor, en la escuela a la cual concurría.

Según informó la policía, un "disparo en el pecho, a la altura del corazón, con un revólver calibre 32 milímetros" ocasionó la muerte del adolescente. Paradójicamente, la escuela se llama Dr. René Favoloro, un suicida que, de igual manera que el adolescente, se disparó en el corazón.

Un estudio reveló que, en el último año, Neuquén fue la tercera provincia del país con mayor número de suicidios de adolescentes (34 casos). Como sociedad, en primer lugar, debemos hacer un “mea culpa”, ya que el suicidio de los adolescentes es un tema que suele callarse y evadirse, pues impacta y cuestiona el sistema familiar y social en que vivimos.

El suicidio contradice la inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida. Por eso, se torna imprescindible reflexionar y conocer cuáles son los motivos que llevan a un adolescente a cometer semejante acto y cómo puede prevenirse.

La adolescencia es una etapa del desarrollo psicosocial del ser humano de mucho estrés, debido a que se producen importantes pérdidas: duelo por el cuerpo infantil, duelo por los padres infantiles y duelo por la identidad y el pensamiento infantil; cambios físicos y hormonales, y nuevas conductas sexuales. Esto genera perturbación en las ideas y en los sentimientos, además de miedo e incertidumbre, influyendo en sus capacidades para resolver problemas y tomar decisiones.

Algunos adolescentes, la mayoría, logran atravesar este período sin mayores dificultades. Otros, sin embargo, quedan presos de tanta angustia y depresión, que llegan hasta el extremo de suicidarse (se considera que, por cada adolescente que comete suicidio, lo intentan cerca de trescientos).

Las ideas suicidas son muy frecuentes en la adolescencia, sin que ello constituya un peligro inminente para la vida. No obstante, si se asocian a factores de riesgo, adquieren un carácter mórbido y pueden desembocar en un acto suicida.

Fernando Quintanar, en su libro Comportamiento Suicida, cita los postulados suicidas de Sneiman:
El suicidio es la búsqueda de solución a un problema que genera sufrimiento.
Es una manera de cesar la conciencia, no necesariamente la vida.
El dolor que no controlamos es un riesgo de suicidio para acabar con ese dolor incontrolable.
Para el suicida, el acto siempre es lógico.
La emoción del suicidio es la desesperanza y el desamparo.
Su actitud: la ambivalencia. Vivir y morir a la vez, pero uno de los sentimientos surge con más fuerza.
El estado cognitivo es la "visión de túnel" antes nombrada.
El suicidio es un acto de comunicación interpersonal con "pistas", a modo de señales, que ha ido dejando el ejecutor.
Las señales que menciona el postulado 8 aluden a:

· Cambios en los hábitos alimenticios y del sueño.
· Pérdida de interés en las actividades habituales.
· Retraimiento respecto de los amigos y miembros de la familia.
· Manifestaciones de emociones contenidas y alejamiento o huida.
· Uso de alcohol y de drogas.
· Descuido del aspecto personal.
· Situaciones de riesgo innecesarias.
· Preocupación acerca de la muerte.
· Aumento de molestias físicas frecuentemente asociadas a conflictos emocionales, como dolores de estómago, de cabeza y fatiga.
· Pérdida de interés por la escuela o el trabajo escolar.
· Sensación de aburrimiento.
· Dificultad para concentrarse.
· Deseos de morir.
· Falta de respuesta a los elogios.
· Aviso de planes o intentos de suicidarse, incluyendo los siguientes comportamientos:
-Verbaliza: "Quiero matarme" o "Voy a suicidarme".
-Expresa señales verbales como: "No seré un problema por mucho tiempo más" o "Si me pasa algo, quiero que sepan que ...".
-Regala sus objetos favoritos; tira sus pertenencias importantes.
-Se pone alegre repentinamente, luego de un período de depresión.
-Puede expresar pensamientos extraños.
-Escribe una o varias notas de suicidio.

Llevar a cabo una tarea de prevención se hace casi ineludible. Todos tratamos de enseñar a nuestros chicos, desde la más temprana infancia, a cuidar la única vida que tienen. Amándose y respetándose aprenderán, por consiguiente, a respetar y amar a los otros, tanto como dejarse amar y exigir ser respetados.

Para esto, necesitan de adultos que los acompañen, los contengan y, por sobre todo, que no los juzguen.

Una de las causas más comunes que conducen al suicidio adolescente es la baja autoestima y el descubrimiento de una orientación sexual diferente. La tendencia al suicidio no se vincula a factores económicos o culturales, sino a factores psicosociales, como la homofobia que provoca una extrema autodesvalorización.

La implementación de talleres para padres y docentes los capacitaría para detectar, prematuramente, a posibles suicidas, además de desterrar el mito de que el suicidio resulta un acto impulsivo e interpretarlo como un proceso con una historia y con una decisión largamente pensada y analizada.

A su vez, es preciso trabajar este tema desde la currícula educativa y suministrar, a los adolescentes, literatura especializada para orientarlos en caso de que se encuentren en una situación de crisis suicida.

Llegó la hora de hablar y de hacer. Propongamos, por este medio, alguna campaña de prevención, así, entre todos, nos ayudamos y ayudaremos a nuestros adolescentes que hoy ven la vida sin futuro.

por Joaquín Rocha
Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación
Fuente: San Pablo on line

martes 10 de noviembre de 2009

Video sobre Valores: El Respeto



Un Spot realizado por Voces y Ecos para la campaña multimedial "Entrenemos en Valores" www.vocesyecos.com.ar

jueves 5 de noviembre de 2009

Gratuidad escolar discriminatoria


Por Javier Úbeda Ibáñez

El monopolio estatal, incluso cuando por razones tácticas no se postula abiertamente, puede querer imponerse en la práctica por otros caminos. El camino más trillado será, sin duda, el de la gratuidad escolar discriminatoria. En efecto, si se implanta la gratuidad exclusivamente en las escuelas estatales, sostenidas totalmente con cargo al presupuesto nacional, mientras que el Estado rehúsa prestar una ayuda eficaz a las escuelas de fundación no estatal, entonces la libertad educativa, aun admitida por la letra de la ley, de hecho se desvanece y está llamada a desaparecer tarde o temprano; y la razón es obvia: las escuelas libres y autónomas, abandonadas a sus solos recursos, se convertirán pronto en económicamente prohibitivas para la inmensa mayoría de los padres.

La defensa del derecho de los padres a la educación de los hijos, la libertad para que puedan escoger las escuelas que en conciencia prefieran, es uno de los imperativos cristianos que el ciudadano católico ha de lograr que sean respetados en el presente y en el futuro de un país. La educación –conviene decirlo- no es un servicio público, si por tal se entiende un monopolio excluyente del Estado, como si los niños y jóvenes fueran bienes de dominio público. Ha de quedar bien claro –hay que repetirlo hasta la saciedad- que los hijos son de los padres, que los hijos no son del Estado. Donde son del Estado, no existe libertad ni democracia, sino tiránico y refinado totalitarismo. La educación es un servicio, sí, pero un servicio social, una gran empresa colectiva que la sociedad entera –padres de familia, instituciones, grupos de ciudadanos, etc.- tienen el derecho y a veces el deber cívico y cristiano de promover. Y el Estado ha de reconocer que, cuando esos centros ofrecen las garantías que el bien común demanda, la función social que cumplen será, cuando menos, tan valiosa y respetable como la de las escuelas estatales.

Hace falta proclamar –insistamos aún- que la libertad educativa no es compatible con una gratuidad escolar discriminatoria, es decir, exclusiva de los centros del Estado, sostenidos con fondos públicos. La gratuidad no puede ser nunca la prima de expropiación forzosa de los hijos, el precio por el que muchos padres se vean obligados a enajenar su derecho a elegir la escuela donde educarles. La justicia distributiva exige que no sea así. La gratuidad podrá establecerse o no, y hasta un nivel u otro, según lo permitan en cada momento las posibilidades de un país. Pero, para cualquier supuesto, los medios económicos que el Estado dedica a la educación deben ser distribuidos con justicia entre todos los centros de enseñanza, sean éstos creados por la iniciativa del Estado o por iniciativas no estatales, con tal que unos y otros estén al servicio de la sociedad, en igualdad de condiciones académicas y sin discriminación alguna para los alumnos.

lunes 2 de noviembre de 2009

Bergoglio pidió a los padres hacerse cargo de sus hijos


El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, recordó este sábado a los padres que los hijos “tienen derecho al no", y a que se les pongan límites, y los exhortó a “recomponer el diálogo con los hijos, con la firmeza y el riesgo que eso implica”, porque, aseguró, “el diálogo encorseta el relativismo, supone cercanía, encuentro, projimidad”.

“Es necesario que salgan de ustedes para dialogar, para abrirse a sus hijos, para jugar con ellos, para que los chicos no se sientan abandonados de sus padres. Eso cansa, es verdad, pero es la cruz que ustedes como padres católicos deben cargar, pero es una cruz fecunda. Pero háganlo con sentido de gratuidad, porque eso nos acerca a Dios”, subrayó.

El cardenal Bergoglio graficó esa necesidad actual de diálogo entre padres e hijos, en el relato popular que habla de un hijo que le pregunta a un padre cuánto gana por hora de trabajo y éste le responde 20 pesos, y el hijo logra juntar ese dinero para pedirle: “Papá, acá tenés 20 pesos, me dedicás una hora de tu trabajo”.

También se refirió a "los chicos nómades, esos que están sin rumbo, desorientados, sin encuadre, y que no le encuentran sentido a la vida, porque viven una suerte de gitaneo existencial”.

El cardenal Bergoglio hizo estas observaciones ante más de 500 personas que participaron del foro de padres que organizó la Vicaría Episcopal de Educación y la Comisión Arquidiocesana de Padres, en el colegio San José de Calasanz, del barrio porteño de Caballito, con el lema “Padres más allá del boletín”.

En ese marco, el arzobispo advirtió que en la sociedad “se está imponiendo una fuerte cultura del relativismo, en la que toda dirección es norte”, e insistió en considerar a ese relativismo como “el fundamentalismo más grave y menos explícito”.

"Ese es el refugio que le queda a los jóvenes para no andar gitaneando, un fundamentalismo del relativismo sin certezas, sin orientación, donde no hay valores”, aseguró.

Tras afirmar que “un joven que no sea progresista, que no quiera progresar, es anormal”, aclaró que ese progresismo debe ser “con contenido, no sólo utópico, sino que conjugue las raíces de la memoria, el compromiso con el presente y la utopía del futuro", porque "si falta alguno, el pibe se descalabra”.

En tanto, el vicario episcopal de Educación, presbítero Juan Torrella, se refirió al “clima de agresión y de no entenderse” que se vive en las comunidades educativas, y puso como ejemplo el caso del inspector agredido por los padres de una niña que fue víctima de un abuso sexual dentro de un establecimiento escolar de La Plata. “Son imágenes duras”, dijo, por lo que alentó a “generar puentes de encuentro” entre padres y docentes.

A la apertura del foro asistieron el ministro de Educación porteño, Mariano Narodowsky, quien coincidió con el padre Torrella en que “tenemos la necesidad de establecer una nueva alianza entre escuela y familias”, y el director de Educación Privada de la Ciudad, Ricardo Palmero.

Después los padres debatieron sobre educación de la sexualidad, comunicación, violencia, Internet, autoridad, salud, adicciones, inseguridad, el sentido de la vida, la culpa y los límites, previas disertaciones del licenciado Orlando Rafael Martín, la licenciada Olga Oro, el hermano Guillermo Cejas, y el licenciado Jorge Colombatti.


Fuente: Aica

domingo 1 de noviembre de 2009

En sexualidad y libertad, cada cosa a su tiempo


Los tiempos cambian pero...

Ayer nomás era común ver que las niñas imitaban a sus madres en sus actitudes, su modo de vestir y de hablar, era una manera de ir creciendo hasta alcanzar su propia identidad y en este proceso, la madre era su "modelo".

En otro tiempo, en algún momento libre, la mamá enseñaba a su hija a hacer alguna labor manual como tejer o coser alguna prenda para su muñeca, por ejemplo. Y no estamos hablando de tiempos prehistóricos sino de hace poco. Hoy los tiempos cambiaron y muchas veces recordamos con nostalgia alguna que otra situación como la mencionada pero, evitando caer en la falsa ilusión de creer que ese tiempo volverá.

Actualmente, cuando aún no han concluido aún su escuela primaria, muchas mamás se ocupan de promover, junto con otras madres del curso, la organización de fiestas o bailes cuando quizá lo ideal sería, impulsar la participación de las niñas en eventos deportivos, obras culturales, sociales y en lo posible, realizadas por ambos sexos en común, para aprender a relacionarse sanamente.

Los programas de televisión contribuyen a exacerbar esta situación de adelantar a las niñas e impulsarlas a realizar algo que no les es propio ni acorde a su edad y etapa madurativa. Así se van acostumbrando a frecuentar locales bailables para menores con la complacencia de sus padres quienes, en el mejor de los casos, únicamente se toman el trabajo de ir a recogerlas al final del baile con muy pocas ganas.

La niña que alimentó ilusiones con las telenovelas de la tarde y los idilios de sus personajes -la mayoría preadolescentes- comienza a vestirse provocativamente para suscitar el interés de los varones y concretar la ilusión alimentada: tener un romance rápidamente tal como la heroína de turno.

¿Y los varones?

Los varones también alimentan su despertar sexual apelando a cuanto medio tienen a mano: internet incluida. Pero hay algo que aún no ha cambiado: los padres y madres de varones no consideran que eso sea algo desestimable, por el contrario, aún vivimos en una cultura predominantemente machista (aunque no nos guste) en la cual ésto es un signo de virilización altamente deseable.


Iniciada la etapa de las salidas a partir de la medianoche con su vuelta a la madrugada se constituyen en un campo ideal para sostener relaciones de parejitas que desean reproducir lo visto en la telenovela, el video, la película o el sitio de internet. El clima del boliche, la música ensordecedora, el alcohol, la caricia cada vez más directa y prometedora, van anunciando un final fácilmente imaginable que puede concluir en un embarazo.

¿Qué sucede con los padres cuando se enteran?

Si la hija está embarazada, algunos no se hacen cargo, algunos se ofenden y aún las expulsan del hogar tal como se comprueba en maternidades a las cuales acuden a tener su hijo, siempre y cuando el embarazo llegue a término. Ésto en el mejor de los casos porque generalmente, estas situaciones las resuelven las protagonistas con ayuda de sus amigas, sin dar participación a sus familias, con las consecuencias sabidas: aborto, peligro de enfermedad o muerte femenina, abandono del varón, posterior culpa y problemas psicológicos.

¿Qué ha pasado?

Si se ha cuidado tanto a los hijos durante la primera infancia, ¿por qué luego detentan una libertad que no está de acuerdo con su edad? ¿A algún papá o mamá se le ocurriría dejar elegir a su hija jugar con un instrumento que no sepan usar y pueda dañarla?. Lo mismo sucede cuando se les ha estimulado para comportarse como adultas anticipadamente, usando ropas inadecuadas y precipitando salidas. El resultado es que salen dañadas.

No necesariamente hay que buscar culpables pero quizá muchos adultos estén tan infantilizados y confundidos ante una cultura que promueve cierto tipo de conductas y actividades, que sería el momento de sentarse a pensar si no se debería modificar la percepción de la vida actual y, aunque se vaya contra la corriente, aprender a dejar a los hijos e hijas disfrutar de su infancia, de sus juegos con muñecas y no con muñecas de carne y hueso que no están preparados para tener.

Que los adolescentes pierdan la cordura está dentro de lo esperable y posible pero que la pierdan sus padres es una triste falta de responsabilidad.


Crecer y hacerse cargo de nuevas responsabilidades no es fácil en un mundo que cambia tan rápidamente; necesitamos ayuda todos, los chicos y los adultos. Ayuda para poder cuidarnos y cuidarlos aprendiendo a tomar de la cultura actual lo bueno, lo deseable, lo necesario y acorde a la etapa de nuestra vida, desechando lo que consideramos que no se condice con nuestro estilo de vida aunque los de afuera nos marquen lo contrario y tengamos que sufrir burlas por ello.


Decir es la salida más fácil, un NO a tiempo puede evitar muchas lágrimas.
Textos: María Inés Maceratesi

Exclusión escolar y futuro social



La situación que registra la niñez y la adolescencia en el campo educativo lleva a trazar una perspectiva poco alentadora del futuro de nuestra sociedad, ya que las graves deficiencias que se presentan en la formación de los jóvenes provenientes de familias pobres, así como la ausencia de perspectivas de cambio en lo inmediato, condicionan severamente el potencial de desarrollo del país.

Un enorme número de chicos se encuentra en un estado de abandono educativo, lo cual limitará con rigor el acceso a otros derechos, ya que la exclusión escolar alienta otras exclusiones en campos culturales, laborales y económicos. Como surge de un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, el 53% de los menores de cinco años vive en hogares pobres, con dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Estos chicos son, además, afectados por una creciente desigualdad en materia educativa.

Por empezar, su nivel de asistencia a jardines maternales y de infantes es bajo. Además, como surge del referido informe, la brecha educativa se refleja en la concurrencia a escuelas de doble jornada, ya que el 25,1% de los adolescentes de hogares de ingresos medio-alto lo hace, contra sólo el 2,8% de los provenientes de familias pobres.

Por el deficiente funcionamiento de la educación pública, las familias consideran al ausentismo de los docentes y a los paros como los problemas más severos que lesionan la calidad de la enseñanza.

Entre los chicos pobres es menor el hábito de lectura, el acceso a Internet, la oferta de prácticas artísticas y la enseñanza de un segundo idioma. Por otra parte,la infraestructura escolar pública presenta notorias deficiencias y en sus aulas se nota un agravamiento de los problemas disciplinarios.

Esta situación exige medidas efectivas, ya que de persistir la severa exclusión educativa que se registra el porvenir colectivo estará aún más marcado por la marginación, la pobreza, la desigualdad y la violencia.

Según una medición de la UCA, un elevado porcentaje de chicos pobres sufren deficiencias educativas. Esta situación exige medidas efectivas porque afecta su futuro y el de la sociedad.

domingo 18 de octubre de 2009

El saber también se hereda

La educación de los padres es factor determinante en el éxito escolar

Se heredaban la casa, las fincas y hasta los ahorros. También, aunque no siempre, los rasgos físicos y las cualidades atléticas. Ahora sabemos que también se pasa de padres a hijos el saber o la habilidad para adquirirlo.

Los logros educativos de los hijos están fundamentalmente en manos de sus padres y, más concretamente, en su nivel educativo.

Un ejemplo: el 73% de los hijos de universitarios que nacieron en la década de los setenta han estudiado una carrera, mientras que tan sólo lo ha hecho el 20% de aquellos cuyos padres no eran universitarios.

Según el último informe de Caixa Catalunya sobre la inclusión social en España 2009, el hecho de que los padres sean universitarios otorga claras ventajas educativas.

Estas son que estos padres son más proclives a escolarizar a sus hijos antes de los tres años, que transmiten a sus hijos más aspiraciones y que poseen más recursos educativos y culturales.

Existen otros factores que también inciden en las tasas de logros educativos:

Género: los chicos se gradúan en ESO un 16% menos que las chicas.
La estructura del hogar: el abandono escolar prematuro es un 86% más alto en las familias monoparentales a igualdad de condiciones sociales.

El origen: los inmigrantes tienen, por razones económicas y de entorno, menores tasas de educación secundaria y post obligatoria.

Texto y foto: Periodista Digital

martes 6 de octubre de 2009

Resiliencia: es más que sólo resistir


por Joaquín Rocha
Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación
joacorocha05@yahoo.com.ar



Una vez más, las ciencias sociales y humanísticas piden prestado un vocablo a otras ciencias para explicar conductas del hombre y de la mujer. El término resiliencia se refiere originalmente, en ingeniería, a la capacidad de un material para adquirir su forma inicial después de someterse a una presión que lo deforme. Aplicado a los seres humanos, describe la capacidad de sobreponerse a las dificultades y, al mismo tiempo, aprender de sus errores. Las personas resilientes superan situaciones adversas; no así las personas vulnerables, que, ante las mismas situaciones, no saben cómo enfrentarlas y terminan frustradas.

La resiliencia no atañe sólo al individuo, sino también a los sistemas sociales, que logran desarrollarse positivamente en dificultosas condiciones de vida y pueden salir fortalecidos y modificados por ellas.

El concepto encierra dos elementos. Uno frente a la destrucción: que es la capacidad de proteger la propia integridad ante las presiones deformantes, el otro se refiere a la capacidad para construir conductas vitales positivas, pese a las circunstancias difíciles.

Los estudios sobre esta capacidad son recientes; no obstante, debemos afirmar que, en cuanto realidad humana, es tan antigua como la humanidad. Esto respondería a por qué el hombre llegó adonde llegó y por qué tantas civilizaciones subsisten a través del tiempo. La cristiandad es un ejemplo de ello.

Este modelo de desafío, frente a las adversidades, comprende factores que son decisivos. La educación, el modo de crianza, es el primero y principal. Es un proceso dinámico, donde interactúan el medio ambiente y el individuo, donde la influencia más positiva son las relaciones afectivas y estrechas con adultos significativos.

De estos vínculos, surge el primer pilar de la resiliencia: la autoestima. Una autoestima positiva es fuente de origen de los otros pilares: creatividad, independencia, autonomía, pro-actividad, introspección y capacidad de vincularse sanamente.

El humor, que merece un artículo aparte, es otro de los pilares de la resiliencia. Según la filósofa y educadora Helena Combarías, “las personas que son capaces de reírse de sus males llevan la mitad del camino recorrido. La base del sentido del humor es el mismo sufrimiento. La gracia suele implicar el reconocimiento y la ternura ante lo imperfecto, el fracaso, la capacidad de admiración ante lo inesperado, y cuando la respuesta es una sonrisa, tal vez, no acabe con el sufrimiento, pero tampoco éste acabará con quien lo padece. Quien logra reírse de sí mismo ganará en libertad interior y fuerza. Con el humor, se dinamiza el potencial humano en situaciones límite. Valoración de la diferencia. La ternura que implica no sólo el respeto, sino también el amor a la diferencia, se convierte, sin duda, en un factor protector por excelencia de la superación humana”.

Las siguientes afirmaciones pueden ayudar a descubrirse resiliente o no:

• Cuando sufro una derrota, examino mis limitaciones para que no vuelva a suceder.
• Cuando tengo un problema serio, lucho.
• Cuando alcanzo el éxito, siento que comparto el mérito con todos los que participaron conmigo.
• Cuando sobrevienen cambios, los tomo como un desafío interesante.
• Si me piden ayuda es porque cuentan conmigo.
• Yo me encuentro optimista.
• Actúo de acuerdo con lo que constituyen mis metas.
• Mi vida está llena de sentido.
• La mayor parte del tiempo controlo mi vida.
• Cuando enfrento desafíos nuevos, espero el mejor momento para actuar.
• Mis fortalezas, cuando estoy en dificultades, son mis recursos internos y mi experiencia.
• Para encarar un problema, me aproximo metódicamente.
• Cuando resuelvo el problema, guardo mi experiencia y lo olvido.

Es importante tener presente con qué herramientas se cuenta, a la hora de enfrentar una adversidad:

Desde los vínculos (Yo tengo):

- Personas que me quieren
- Personas que me ponen límites
- Modelos para actuar
- Personas que quieren que sea autónomo
- Personas que me auxilien, si estoy en peligro

Desde lo personal (Yo soy)

- Alguien que otros quieren
- Feliz cuando hago algo bien
- Respetuoso de mí mismo y del otro
- Dispuesto a responsabilizarme de mis actos
- Seguro respecto a que saldré bien

Desde las habilidades sociales (Yo puedo)

- Hablar sobre lo que me asusta
- Buscar maneras de resolver mis problemas
- Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso
- Buscar el momento apropiado para actuar o hablar
- Encontrar a alguien que me ayude

El cuento Las ranitas, de Mamerto Menapace, ilustra, de mejor manera, el comportamiento resiliente.

“Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían (...). Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil (...).
Una de ellas dijo: —No puedo más. Es imposible salir de aquí (...) Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor... qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril. Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez.
La otra rana se dijo: —¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar. Sin embargo, ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento (...). Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar. De pronto, de tanto patalear... la crema se transformó en manteca. La rana dio un salto y llegó hasta el borde del pote. Alegremente regresó a su casa.


¿Cuál de las dos ranas eres frente a las dificultades?


Fuente: San Pablo On Line

lunes 28 de septiembre de 2009

Los padres, los protagonistas naturales más inmediatos en la tarea educativa


Por: Javier Úbeda Ibáñez
Escritor

La familia es el ámbito más próximo tanto biológica como espiritualmente hablando, de la persona humana individual y concreta, a la cual pertenece primariamente la titularidad de los derechos de índole natural. La conveniencia de comprender esta tesis resulta en la actualidad tanto más clara cuanto que no es lícito desconocer que hoy por hoy se ataca a la familia desde muy varios frentes y que existe, por otra parte, una fuerte tendencia a absorber los derechos de la persona humana individual en los cometidos propios de la sociedad en su conjunto y del Estado como su gestor y promotor.

La tarea educativa encuentra sus protagonistas naturales más próximos o inmediatos en los padres, porque éstos son, por principio, quienes más cerca se hallan de quien tiene el derecho a ser educado. En la vida de la familia este derecho coincide con un deber de los padres como responsables primarios de la formación de sus hijos. Pero adviértase que, al hacer esta afirmación, no pretendemos estar tratando de la actividad educativa como un complemento natural de la generación de la prole. De este aspecto ya hemos hablado en otro artículo. Ahora se trata, tan sólo, del argumento basado en la máxima proximidad existente, en el caso de los padres y los hijos, entre el educador y el educando. Queremos decir, en suma, que el primer titular del derecho a ejercer la educación lo es quien tiene la mayor proximidad respecto de quien posee primariamente el derecho a que se le eduque.

Y se trata, sin duda, de una proximidad que alcanza el grado de la intimidad. No es tan sólo, de hecho, una cercanía física, ni ésta representa propiamente la única ni la mejor forma de estar próximos los hombres entre sí. El hogar, la familia, constituye indudablemente un cierto ambiente físico en el sentido más material y topográfico de la palabra; pero no es ese su sentido fundamental. Más decisiva es la proximidad de carácter biológico y, sobre todo, esa cercanía de los espíritus en que la esencia de la intimidad consiste.

Una auténtica y efectiva educación requiere necesariamente la existencia de una auténtica y efectiva intimidad. Naturalmente, estamos tomando aquí la educación, no en el mero sentido de lo que se llama la instrucción o enseñanza, sino en sus más hondas dimensiones, que sin duda son las formativas. Hablamos, en una palabra, de la educación como formación de la persona en sus más altos valores. Pues bien, tal formación exige la máxima intimidad entre el educador y el educado: la que puede y debe darse, por principio, en el ámbito familiar.

En relación con ello, no parece que resulte improcedente, sino muy oportuno, el tener en cuenta las graves deformaciones y trastornos mentales dimanantes, a la corta o a la larga, de que los hijos, sobre todo en los primeros años de su vida, no sean tratados suficientemente por sus padres. Tales deformaciones y trastornos son sencillamente el resultado de la falta de una intimidad indispensable para la salud mental del educado. Y todo esto quiere decir, por tanto, que no son suficientes los cuidados físicos y las demás atenciones que los hijos pueden recibir fuera del seno de la vida de la familia.

La intimidad compartida es la condición indispensable para poder superar el egoísmo. Es ésta una condición que representa el más primario elemento en la formación moral del ser humano. Incluso cabe decir que toda la formación moral no es otra cosa sino el proceso en el que se va desarrollando la superación del propio yo y de sus exclusivos intereses meramente particulares. Hoy se habla mucho de la necesidad de realizarse pero tal vez se olvida que la realización de la persona es un continuo abrirse a los horizontes que gradualmente trascienden la vinculación al propio yo.

En la intimidad de la familia, comienza el aprendizaje de la virtud de la solidaridad. Claro que la necesidad de esta virtud para el íntegro desarrollo de la persona humana puede y debe justificarse con razones de valor objetivo, y ello de tal manera que la solidaridad no se convierta en un puro y simple sentimiento, por muy generoso que éste fuera. Pero es un hecho innegable que, tanto en esta virtud como en las otras, el ejemplo puede más que las palabras. De ahí que el calor y la fuerza del ejemplo que constituye la íntima solidaridad de la familia no puedan ser reemplazados por argumentos abstractos, que no poseen el apoyo de una experiencia iniciada en los primeros años de la vida.

sábado 19 de septiembre de 2009

La Aventura del Mar. Video musical de la película "El Delfín"

Para celebrar las 100.000 visitas a este blog, Pilares Básicos comparte con sus amigos este hermoso tema de Diego Torres a modo de agradecimiento.

¡Y de paso, vamos dando la bienvenida a la Primavera en el hemisferio Sur!